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ELISABETTA FRANCHI

Una mujer que se emociona y sabe emocionar. Porque su vida es una emoción. Vivida plenamente sin escatimar, con un único objetivo: cumplir los sueños de una niña que ha imaginado siempre su mundo y su esencia más auténtica en la moda. Un deseo que se ha vuelto realidad.
Es la historia de Elisabetta Franchi, alma de la marca homónima, que ha logrado conquistar el universo femenino gracias a su estilo y a su creatividad: un éxito que resulta de una gran pasión, de un meticuloso estudio del producto, de una absoluta dedicación al trabajo además de una buena dosis de concreción. Un recorrido que tiene su origen en Bolonia, ciudad de nacimiento de Elisabetta en 1968, cuarta de cinco hijos de una familia boloñesa de orígenes humildes, encabezada por una madre fuerte que, entre numerosos sacrificios, cría sola a los niños: años más tarde Elisabetta recuerda que precisamente la ausencia de un padre y las dificultades, la pasión y la determinación de una revancha la llevaron a seguir su sueño con perseverancia, sin rendirse ante las dificultades de la vida. Compañera de juegos y de evasión, su única muñeca, que hoy renace con la Betty Doll: la misma que le regaló el sueño de poder vestir a todas las mujeres del mundo.
Estudia con gran sacrificio en el Instituto Aldrovandi Rubbiani de Bolonia y su entrada en el mundo de la moda se produce exactamente allí, mientras se mantiene con trabajos ocasionales, como empleada de tienda, profesión que le enseña a prestar atención al gusto de las consumidoras y a escuchar sus exigencias. Una enseñanza fundamental que no olvidará y que será la base de su futuro éxito profesional.

En 1995 la diseñadora abre un pequeño taller de moda, donde comienza a darle forma a sus ideas y a realizar las primeras pendas, siguiendo su instinto, con apenas 5 colaboradoras (hoy son alrededor de 300).
En 1998 nace Betty Blue S.p.a. que produce la colección CELYN b, un nombre que se inspira en la elegancia del estilo parisino con la letra “b” de “Betta”, diminutivo de la diseñadora .
En 2006 la diseñadora adquiere una sociedad farmacéutica abandonada que, en 2008, después de dos años de planificación y reestructuración, se transforma en la sede central de la Maison: más de 6.000 metros cuadrados de belleza moderna y funcional, inmersa en la campiña boloñesa. El restyling, respetando plenamente la arquitectura ecosostenible, ha dado un nuevo esplendor a la estructura anterior del edificio, expresando completamente las dos pasiones que ha cultivado siempre Elisabetta Franchi, junto con la moda, precisamente la arquitectura y el diseño.
En 2012 la diseñadora decide firmar con su nombre sus creaciones, dando vida a la homónima marca, ELISABETTA FRANCHI.
En 2013 Milán es la sede para la apertura de su primera sala de exposiciones de dirección, en Via Tortona 9, un edificio completo de 950 m2, organizado en 6 niveles.



Creadora de un estilo femenino, irónico, elegante y glamuroso, ha conquistado el corazón de las mujeres, colocándose en un mundo de lujo real, gracias a la calidad y a la atención al detalle. La marca Elisabetta Franchi obtuvo 120 millones de euros de ganancias en 2019, gracias a una vasta distribución en todo el mundo, con más de 1.100 multimarcas y 87 boutiques monomarca, distribuidas en las ciudades más importantes del mundo: París, Milán, Madrid, Moscú, Dubái, entre otras.

Como confirmación de la posición alcanzada en el mercado, la diseñadora elige desfilar en la pasarela durante la Semana de la Moda de Milán comenzando con la colección Spring-Summer 2015, evento que le atribuye aún más imagen y notoriedad a la marca.

El marcado crecimiento en el contexto internacional le ha permitido a la marca construir una red RR.PP. en todo el mundo creando una auténtica estrategia de marketing y comunicación, además de fortalecer no solo el conocimiento del producto sino también la historia de la Marca y de la diseñadora en las principales publicaciones internacionales.

La evolución estilística de la marca y la atención permanente a los detalles, la llevan a colocarse entre una las marcas más requeridas por el Star System, vistiendo a celebridades internacionales de la envergadura de Angelina Jolie, Kate Hudson, Jessica Alba, Emily Blunt, Jennifer López, Lady Gaga, Kendall Jenner, Dita Von Teese, Kourtney Kardashian, entre otras.

A favor del movimiento animalista, Elisabetta Franchi ha trabajado siempre para conciliar su pasión con la misión empresarial. De esta manera comienza, en 2012, con el lanzamiento de la Fall Winter 2012-14, la colaboración con LAV: adhiriendo al Fur Free Retail Program, Betty Blue elimina definitivamente la piel animal de su producción. Un compromiso que continúa con la eliminación de la pluma de ganso y la lana de angora, prohibidas en 2014, y con la adhesión al programa Animal Free, promovido por LAV con el lanzamiento de las colecciones FW15- 16. El amor por los perros ha llevado a la diseñadora a experimentar en 2013, además, con un programa de dog hospitality para sus empleados, quienes tienen la posibilidad de llevar a sus mascotas a la empresa.

Estas actividades, sumadas a las numerosas iniciativas lanzadas a favor de esta categoría, han sido incorporadas hoy en la Fundación Elisabetta Franchi OSAL, instituida por la diseñadora en 2019, que se ocupará de desarrollarlas y apoyarlas. Entre otras misiones de la OSAL se destaca el deseo de ampliar sus acciones en Asia, para seguir luchando contra el fenómeno del Comercio de carne de perro, y en el sur de Italia, donde se garantizarán las ayudas para apoyar a los refugiados con necesidades. La Fundación también apoyará las numerosas perreras que carecen de artículos de primera necesidad y todos los voluntarios que cada día salvan a miles de perros callejeros de una muerte segura.

En 2013, entra en el Capitale Betty Blue Spa el fondo de inversiones Trilantic Capital Partners para llevar adelante un proceso de internalización de la marca. Después de casi cuatro años de participación, en 2017, Elisabetta Franchi vuelve a adquirir el control del 100% de las acciones de la sociedad.

En diciembre de 2019 el Presidente de la República, Sergio Mattarella, le concede la distinción de Cavaliere dell’Ordine “Al Merito della Repubblica Italiana”.

Elisabetta Franchi ha roto las reglas de la comunicación: a través de su canal Instagram, donde ha alcanzado dos millones seiscientos mil seguidores, ha logrado llegar al corazón de sus fans, creando una auténtica “tribu” de personas que la aman por su estilo de vida, sus prendas, sus luchas animalistas y por el mensaje que siempre ha transmitido estimulando a quien, como ella, comienza de cero: “¡Si quieres, puedes; no te rindas nunca!”.
Emprendedora, madre, esposa, animalista: en su caso no representan solo funciones estereotipadas, sino que se plasman en valores que transmite de manera concreta y propicia con la frente muy alta.